Los cables submarinos de internet se rompen más de 150 veces al año. ¿Qué los rompe?
¿Internet está bajo el océano? Entre continentes, casi todo lo está. Este video sigue los cables que lo transportan: el telégrafo atlántico de 1858, que tardó unas dieciséis horas en enviar un mensaje de 98 palabras y falló en cuestión de semanas; la ley de los cuadrados de William Thomson; el Great Eastern, que en 1866 izó desde el fondo marino un cable perdido; las fibras de vidrio de Charles Kao; los amplificadores colocados aproximadamente cada 70 km; y el cable Petal planeado por Meta, diseñado para un petabit por segundo. Después, qué rompe realmente los cables (sobre todo aparejos de pesca y anclas de barcos, no tiburones), qué han dicho investigadores y tribunales sobre los incidentes del Báltico, el Mar Rojo y Taiwán desde 2024, y cómo los barcos de reparación todavía enganchan un cable roto desde el fondo.
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¿Internet está bajo el océano?
¿Internet bajo el océano? Sí, casi todo entre continentes. Al ver un video de otro continente, los datos casi seguro cruzaron el fondo marino, no el cielo. Por eso preguntan: ¿cómo instalan cables de internet por el océano?
TeleGeography, firma que mapea esta red, cuenta más de 600 cables activos y planeados. Cables en servicio superan 1,5 millones de kilómetros. En aguas profundas, un cable así mide como una manguera de jardín. Las fibras de vidrio que llevan tus datos son casi tan finas como un cabello humano.
En septiembre de 2026, Meta anunció un cable para llevar un petabit por segundo por el Atlántico. Son mil terabits por segundo por un cable. El primer cable atlántico tardó casi dieciséis horas en entregar un mensaje de 98 palabras. Esta es la historia de cómo llegamos de uno al otro.
Incluye un fracaso famoso, un físico terco, un barco gigante y muchos pesqueros. También veremos creencias sobre estos cables, incluida la de los tiburones.
1858: 98 palabras en 16 horas
En la década de 1850, el empresario estadounidense Cyrus Field quiso conectar Europa con Norteamérica. En verano de 1858, Agamemnon y Niagara unieron las mitades del cable en alta mar y navegaron a Irlanda y Newfoundland. Un extremo llegó a Trinity Bay, Newfoundland, el 4 de agosto y el otro a Valentia, Irlanda, el 5.
Medía unos 3.200 kilómetros. El 16 de agosto abrió con saludos entre la reina Victoria y el presidente James Buchanan. Según la i e te, el primer mensaje oficial empezó: "Europa y América están unidas por comunicación telegráfica." El saludo de la reina tenía 98 palabras.
Según la i triple e Spectrum, enviarlo tomó casi dieciséis horas. Un historiador dice que fueron dieciséis horas y media. La respuesta de Buchanan, de 143 palabras, tardó unas diez horas. Pero The Leader, periódico londinense de la época, informó que el mensaje de la reina llegó a Newfoundland en 67 minutos.
Un relato de testigo de 1859 dice que esos 67 minutos incluyeron una repetición enviada a Irlanda para comprobarlo. Aun así celebraron a ambos lados del Atlántico. En pocas semanas falló la comunicación fiable; llegaron palabras hasta octubre. Para entenderlo, veamos qué hace la electricidad dentro de un cable muy largo.
El físico y el voltaje
Años antes, William Thomson, profesor de Glasgow, predijo el problema. Luego sería Lord Kelvin. Un cable largo bajo el mar funciona como un condensador alargado. Así, cada pulso se estira y las señales nítidas de costa llegan borrosas.
Thomson calculó que el retraso crece con el cuadrado de la longitud. Su ejemplo: 200 millas podían retrasar una señal una décima de segundo. Con 2.000 millas, el retraso era de unos diez segundos. Diez veces más largo, cien veces más lento.
La solución no era más fuerza, sino mejor cable y receptor más sensible. Thomson pidió núcleo de cobre más grueso y más aislamiento, pero el cable ya estaba pedido. El electricista jefe Uáildman Uáitjaus cuestionó la ley de los cuadrados de Thomson. Whitehouse usó bobinas de inducción de 36 pulgadas para forzar la señal.
Relatos posteriores dicen que producían miles de voltios. El 17 de agosto de 1858, la junta de la compañía despidió a Whitehouse. El galvanómetro de espejo de Thomson, que detectaba corriente muy débil, se usó en ambos extremos. Pero el aislamiento ya estaba dañado.
Los mensajes estables duraron hasta el día 23 tras llegar el cable a tierra. Una historia temprana registra la última palabra del cable el 20 de octubre de 1858. Cientos de mensajes pasaron antes de que la línea se apagara. Decir que "murió tras tres semanas" describe su vida útil, aunque llegaron palabras hasta octubre.
En un cable tan largo, la física fija el límite de velocidad, no la voluntad.
1866: el Great Eastern
El siguiente intento serio pedía un barco para todo un océano de cable. Era el Great Eastern, un gigantesco vapor. En 1865, tendió unas 1.200 millas de cable antes de romperse. La tripulación marcó el sitio con una boya y volvió a casa.
En 1866 lo intentaron otra vez: el 27 de julio el Great Eastern llevó el cable a Heart's Content, Newfoundland. Luego hicieron algo notable. Volvieron al cable de 1865, aún en el fondo marino. Bajaron ganchos de arrastre, los pasaron por el fondo y subieron el cable perdido.
Empalmaron cable nuevo y el 7 de septiembre lo llevaron a tierra: el Atlántico tuvo dos líneas operativas. Los nuevos cables enviaban unas ocho palabras por minuto. Compáralo con dieciséis horas para 98 palabras en 1858. Thomson fue nombrado caballero por ello.
El método de 1866 aún repara cables: engancharlos, subirlos y empalmarlos.
Del cobre al vidrio
Por más de un siglo, cables llevaron mensajes como señales eléctricas. Luego el trabajo pasó a la luz. En 1966, el ingeniero Charles Kao calculó cómo las fibras de vidrio podían llevar luz a larga distancia. En fibras de los años 1960, la luz se desvanecía tras apenas 20 metros.
Kao sostuvo que con vidrio bastante puro, la luz viajaría más de 100 kilómetros. Compartió el Premio Nobel de Física de 2009 por ese trabajo. En diciembre de 1988, TAT-8 fue el primer cable de fibra óptica en cruzar un océano. Recorría cinco mil ochocientos cuarenta y seis kilómetros del Atlántico y llevaba cuarenta mil llamadas a la vez.
En fibra monomodo típica, la luz viaja por un núcleo de 8 a 10 micrómetros de ancho. Alrededor hay otra capa de vidrio, llamada revestimiento, de 125 micrómetros de diámetro. La fibra oceánica puede perder sorprendentemente poca luz. En 2017, Sumitomo informó pérdida mínima récord de 0,1419 decibeles por kilómetro.
La luz en vidrio no es tan rápida como en el vacío. Viaja a dos tercios de esa velocidad, así que cada kilómetro cuesta unos cinco microsegundos. En 7.000 kilómetros, son unos 35 milisegundos de ida y 70 de ida y vuelta, solo en la fibra.
Un amplificador cada 70 km
Aun la menor pérdida suma. Con cero coma catorce decibelios por kilómetro, tras setenta kilómetros queda una décima de luz. Por eso los cables largos refuerzan la luz cada 50 a 100 kilómetros. En 1987, Bell Labs y University of Southampton publicaron trabajos iniciales sobre una forma mejor.
Se llama amplificador de fibra dopada con erbio, o EDFA. Un tramo corto de fibra con el elemento erbio recibe energía de un láser de bombeo. Cuando pasa la señal débil, sale reforzada, todavía como luz. Refuerza muchos canales de la misma banda: una fibra lleva muchas señales.
Según el premio, sin e de efe a serían cuarenta a cien gigabits por segundo. Con ellos, el mismo resumen sitúa una fibra en unos 200 terabits por segundo. Meta dice que un cable de 7.000 kilómetros suele necesitar unos cien repetidores. Eso equivale a uno cada 70 kilómetros, sobre el fondo marino.
Necesitan electricidad desde costa por cable, con equipos de hasta 18 kilovoltios. De ese límite de energía nace la idea de diseño más reciente.
Más fibras, no luz más brillante: SDM y Petal
Sin más energía por cable, no puedes exigir más a cada fibra. Ingenieros cambiaron de enfoque: más fibras, menos exigidas. Se llama multiplexación por división espacial, o SDM. Dunán de Google, inaugurado en dos mil veintiuno, fue el primer cable largo así, con doce pares.
Sus pares comparten láseres de bombeo y alcanzan 250 terabits por segundo. Marea de Meta tiene ocho pares, An-yana veinticuatro: cerca de medio petabit por segundo. Petal, anunciado en septiembre de 2026, va más allá. Recorrerá unos 7.000 kilómetros entre Estados Unidos y Francia.
También tiene 24 pares, pero cada fibra lleva dos núcleos de luz, no uno. Meta dice que eso equivale a 48 pares de fibras. El vidrio aún mide 125 micrómetros de diámetro. Lo difícil es impedir que los núcleos se filtren entre sí; Meta describe la diafonía restante como casi imposible de medir.
Se espera un sistema de un petabit por segundo para 2029. Es una meta de diseño para un sistema planeado, no un resultado medido. ¿Por qué construir tanta capacidad? Teleyiógrafi calcula más de seis coma cuatro petabits por segundo de ancho de banda internacional usado en dos mil veinticuatro.
Su crecimiento bajó de 45 por ciento anual en 2020 a 29 por ciento en 2024, pero sigue creciendo. En 2024, Google, Meta y otras firmas de contenido y nube fueron casi tres cuartos del ancho de banda internacional usado.
¿De verdad es 99%?
Suele oírse que cables llevan cerca del 99 por ciento de datos intercontinentales. Meta cita a la u i te para esa cifra. Teleyiógrafi dice: "Podemos confirmar que esto es cierto." Pero añade: no hay cálculos precisos por falta de datos satelitales intercontinentales.
La cifra más citada que la respalda es antigua: en 2013, satélites llevaban apenas 0,37 por ciento de capacidad internacional estadounidense. Así, "99 por ciento" es estimación sólida y bien sustentada, no medición precisa. ¿Qué pasa con Starlink? En 2019, TeleGeography estimó que la red planeada de SpaceX podía alcanzar un máximo teórico de casi 24 terabits por segundo.
Eso era un poco menos que un par de fibras del Marea. En julio de 2025, Starlink dijo haber lanzado unos 450 terabits por segundo de capacidad total. Sobre el papel, es menos de la mitad de la capacidad planeada de Petal, aunque las cifras miden cosas distintas. Starlink conecta clientes en áreas extensas; Petal está diseñado para llevar tráfico entre continentes.
Un satélite geoestacionario tarda unos 240 milisegundos en subir y bajar, incluso a velocidad de la luz. Entre continentes, el trabajo pesado se hace en el fondo marino.
Qué rompe realmente los cables
Cables se rompen más de lo que la mayoría cree. El i ce pe ce dice que hay de ciento cincuenta a doscientas fallas mundiales al año. El i ce pe ce atribuye de setenta a ochenta por ciento a actividad humana: pesca y anclas. Teleyiógrafi calcula accidentes así en cerca de dos tercios.
Pesca de arrastre y anclaje causan la mayoría de las fallas. En aguas someras, el blindaje lleva el diámetro a 40 o 50 mm; suele enterrarse. En aguas profundas, lejos de redes, miden 17 a 21 mm. En 2009, ICPC-ONU atribuyó menos del 10 por ciento a peligros naturales.
En fallas a más de unos 1.500 metros, ese informe dio cerca de 30 por ciento a peligros naturales. La ruptura natural más famosa ocurrió en 1929. El 18 de noviembre, un sismo de 7,2 golpeó 250 km al sur de Newfoundland, bajo los Grand Banks. Se rompieron doce cables transatlánticos.
Seis se rompieron al momento del terremoto. Los otros seis se rompieron uno tras otro durante 13 horas y 17 minutos, a lo largo de casi 500 kilómetros de fondo marino. El tsunami ahogó a 27 personas en la península de Burin, Newfoundland; un niño herido murió años después: 28 víctimas. Durante años, explicaciones existentes no explicaron la secuencia lenta.
En 1952, los geólogos Bruce Heezen y Maurice Ewing usaron las horas exactas para resolverlo. El terremoto provocó una avalancha submarina de barro y arena, llamada corriente de turbidez. Al ubicar cuándo y dónde se rompió cada cable, estimaron 60 a 100 kilómetros por hora. Los cables rotos fueron un instrumento que cronometró un evento invisible.
Volvió a pasar en 2006, frente al sur de Taiwán. El 26 de diciembre, un sismo de 7,0 cerca de Pingtung rompió nueve cables de fibra óptica. Investigaciones posteriores contaron 22 rupturas de cables, por flujos de sedimentos a 20 a 45 kilómetros por hora. Arreglarlo todo tomó 11 barcos de reparación y 49 días.
¿De verdad los tiburones muerden cables de internet?
¿Los tiburones de verdad muerden cables de internet? A veces, sí. El primer cable de fibra en océano profundo, frente a Canarias, falló cuatro veces por mordidas de tiburón. Ocurrieron entre mil sesenta y mil novecientos metros.
En todo el registro, es raro. Entre mil novecientos cincuenta y nueve y dos mil seis, las mordidas de peces causaron medio por ciento de todas las fallas de cables. El i ce pe ce no halló fallas por tiburones entre dos mil siete y dos mil catorce. Entonces, ¿de dónde salió la idea?
En 2014, reapareció un video de un tiburón mordiendo un cable. Luego, se dijo que Google envolvía cables en Kevlar contra tiburones. El informe original fue menos preciso: un gerente de Google mencionó material protector tipo Kevlar alrededor de sus cables. Blindaje y entierro protegen de anclas y pesca, que dañan más.
Los tiburones son un riesgo real, pero pequeño. La amenaza real es un ancla de barco o una red de pesca.
¿Accidente o algo deliberado?
Eso lleva a los cortes que dan titulares. Desde 2024, cables dañados en Báltico, mar Rojo y Taiwán plantean: ¿accidente o deliberado? Nos ceñiremos a lo dicho por investigadores, fiscales y tribunales, caso por caso. En noviembre de 2024, dos cables de datos bálticos, BCS East-West y C-Lion1, se dañaron con un día de diferencia.
La atención se centró en I Peng tres, de bandera china. The Washington Post informó que inteligencia de EE.UU. y dos servicios de inteligencia europeos se inclinaban por accidentes en este y otros casos recientes. Alemania discrepó: su ministro de Defensa llamó sabotaje al daño de noviembre.
Investigadores suecos hallaron que I Peng tres arrastró su ancla, sin establecer si fue deliberado o accidental. El veinticinco de diciembre de dos mil veinticuatro, cinco cables se dañaron en el golfo de Finlandia, incluido el enlace eléctrico Estlinc dos. Fiscales dicen que Eagle S arrastró su ancla unos 90 kilómetros. En ese momento, el presidente finlandés lo vinculó definitivamente con Rusia.
El National Bureau of Investigation finlandés dijo que era pronto para conclusiones finales. En agosto de 2025, fiscales acusaron al capitán y dos oficiales de delito agravado de daños e interferencia grave con comunicaciones. El Tribunal de Distrito de Helsinki desestimó el caso por falta de jurisdicción.
En agosto de 2026, la Corte de Apelaciones revocó el archivo y mandó juzgar el caso. El fallo no decidió culpabilidad y podía impugnarse ante la Corte Suprema finlandesa. En enero de 2025, dañaron un cable entre Letonia y la isla sueca de Gotland; Vezhen pasó por allí. Fiscales suecos concluyeron accidente, no sabotaje.
Señalaron mal tiempo, problemas de equipo y mala navegación. En febrero de dos mil veinticuatro, tres cables del mar Rojo, Seacom, a a e uno y e i ge, sufrieron daños. El carguero Rubymar fue alcanzado por un ataque hutí y abandonado cerca. El director general del ICPC dijo que era "generalmente aceptado" que Rubymar soltó el ancla al ser atacado.
Según su valoración, el ancla dañó cables cercanos. Los hutíes negaron atacar los cables. Teleyiógrafi dice que reparaciones se retrasaron unos cinco meses. En septiembre de 2025, reportaron cortes en sistemas de cables del mar Rojo, incluidos SMW4 e IMEWE.
La evaluación inicial del ICPC apuntó a transporte comercial; hasta octubre de 2026 no hallamos conclusión pública final sobre la causa. Microsoft advirtió a clientes de Azure de mayor latencia al desviar tráfico. En febrero de dos mil veinticinco, cortaron un cable entre Taiwán y Pengju. Un tribunal de distrito taiwanés condenó a tres años al capitán chino del Hong Tai 58, de bandera togolesa.
La condena se dictó bajo la Telecommunications Management Act taiwanesa. El capitán negó querer dañar el cable, pero su pena de tres años fue confirmada en apelación y quedó firme. Estos casos no cuentan una sola historia. Fiscales suecos llamaron accidente a uno; un tribunal taiwanés encarceló a un capitán en otro.
El caso Eagle S volvió a tribunales finlandeses; en I Peng tres, evidencia pública aún no resuelve intención. Varios comparten el mismo mecanismo: un ancla arrastrada por el fondo marino. En el Báltico de noviembre, internet siguió funcionando porque el tráfico rodeó el corte. No todo lugar tiene desvío: una erupción de 2022 rompió el cable principal que unía Tonga
con el resto del mundo; servicio satelital de emergencia ayudó a recuperar internet.
Los barcos de reparación
¿Qué ocurre al romperse un cable? Ingenieros envían señales de prueba desde tierra para calcular la distancia a la falla. Acuerdos de mantenimiento mantienen barcos de reparación listos, con meta de zarpar en 24 horas. Allí, un barco arrastra una herramienta por el fondo para hallar y cortar el cable.
Un gancho de arrastre sube un extremo a la superficie. La tripulación lo prueba, sella y ata a una boya. Luego recuperan el otro extremo. Añaden cable de reserva, empalman el segundo extremo y prueban toda la línea de costa a costa.
A ocho mil metros, izar el cable puede tardar más de un día. Empalmarlo, probarlo y recuperarlo puede mantener ocupada a la tripulación días. Permisos pueden retrasar el inicio de ese trabajo. Es el método de 1866, con mejores herramientas.
Los barcos que hacen este trabajo envejecen. Teleyiógrafi calcula que para dos mil cuarenta, dos tercios de barcos de mantenimiento de cables llegarán al final de su vida útil. Sustituir 15 y añadir cinco costaría unos 3.000 millones de dólares.
98 palabras, un petabit
¿Internet bajo el océano? Entre continentes, casi todo. En 1858, un cable de cobre tardó 16 horas en entregar 98 palabras y perdió servicio fiable en semanas. Defectos de fabricación, daños al tenderlo y equipos de alto voltaje ayudaron a destruirlo.
En 1866, un barco gigante tendió un cable operativo y rescató otro del fondo. En 1988, el primer cable transatlántico de fibra llevó sus señales como luz. Ahora ponen dos rutas de luz en cada fibra fina como un cabello, para un cable de un petabit por segundo. El mayor peligro sigue siendo el más común: anclas y equipos de pesca.
Internet parece vivir en el aire. Entre continentes, recorre el fondo marino por cables del océano profundo casi tan gruesos como una manguera.
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Fuentes
- TeleGeography: Submarine Cable FAQs; State of the Network 2026; Mythbusting Part 3 (2023); satellites (2019); cable maintenance data (2025)
- 1858 cable: IEEE Spectrum (2019); IET Archives; G. Cookson, History Today (2000); The Leader, 21 Aug 1858 (NCSE); J. B. Russell (1859); C. Bright, The Story of the Atlantic Cable (1903); S. P. Thompson, Life of Lord Kelvin; University of Glasgow Kelvin exhibition
- Charles Kao: Nobel Prize in Physics 2009 press release; TAT-8: IEEE Milestone (ETHW); fiber structure: AFL; Sumitomo Electric (2017); Bozkurt et al. 2018, arxiv.org/abs/1811.10737
- EDFA: VinFuture Prize 2022; Dunant: Google Cloud (2021); Petal: Meta Engineering (21 Sep 2026); 99%: ITU backgrounder on submarine cable resilience; Starlink network update (July 2025)
- Faults: ICPC media FAQ; Carter et al. 2009, Submarine Cables and the Oceans (ICPC and UNEP-WCMC); Carter et al. 2014, Oceanography 27(2); L. Carter (2011); Natural Resources Canada, 1929 Grand Banks earthquake; Earth magazine (2017)
- Sharks: Fibre Systems (ICPC); ICPC 2015 review; Network World (2014)
- Incidents: Washington Post via Stars and Stripes (2025); Swedish Accident Investigation Authority, Yi Peng 3 memorandum (2025); Finnish Prosecution Service (2025); Helsinki Court of Appeal (27 Aug 2026); gCaptain (2024, 2025); AP (2025); Telecom Review (2025); DatacenterDynamics (2025); Central News Agency (2026); ITU, Tonga (2022)
- Repairs: KDDI Cableships & Subsea Engineering; ICPC, Submarine Cable Network Security; S. Drew (2011)
Imágenes y video
- CC BY 4.0: Gordon Leggett (Cable Innovator), Ka23 13 (KDDI Cable Infinity), via Wikimedia Commons
- CC BY-SA 3.0: David Dobkin (Charles K. Kao), via Wikimedia Commons
- Public domain and CC0: Library of Congress, Royal Museums Greenwich, National Portrait Gallery, NASA, NOAA and other archives via Wikimedia Commons
- Footage: Pexels (ALL IZ Well, Colin Jones, Dima Krivoy, Gram Film, JUN HO LEE, Julien Goettelmann, Kindel Media, PNW Production, Pok Rie, Ravenswood Photography, Salva F. Ayala, Sururi Ballıdağ, Sébastien Vincon, Zahid Nisar, cottonbro studio); generic ships are not the ships in the incidents described
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